La muerte es parte de la vida, más precisamente, el final. 105 personas en el mundo mueren por minuto.
¿Y sólo una puede cambiarnos la vida?
Podemos decir que hay tipos y tipos de muertes: Algunas injustas, innecesarias, accidentales, por un descuido; otras por causas simplemente naturales como la vejez y las enfermedades que ésta acarrea; sólo por nombrar los casos más típicos.
Pero cuando la muerte de un ser querido o un familiar ocurre de repente, es aún mucho más fuerte el impacto.
Mi abuelo vivió y murió como él hubiese querido: a su manera. Siempre vivió del día a día sin importarle el futuro. Tuvo sus defectos, como cualquier persona, por ejemplo, cuando se iba al bingo a la noche y volvía a la mañana siguiente, lo que le provocó miles de dolores de cabeza a mi abuela. Sólo tuvo tres vicios: Comprarnos golosinas a Agustín y a mí todos los días, jugar a la Quiniela y fumar. El año pasado estuvo internado alrededor de dos meses, a razón de un infarto. Después de eso, él nunca siguió con lo recomendado. Luchamos para que no le ponga sal a las comidas, pero él no quería cambiar su estilo de vida. Luego de aumentar unos cuantos kilos, fue internado nuevamente este año por falta de oxígeno, en cuyo estado duró una semana. Su situación se complicó constantemente, con problemas intestinales, respiratorios, circulatorios... Así fue como llegó al punto en el que no hacía nada: respiraba artificialmente. El miércoles a la mañana decidieron desconectarlo porque su condición ya era irreversible y hasta podía quedar con graves secuelas (otra cosa que tampoco soportaría).
Ese día, es decir, ayer, llegué del colegio como de costumbre, acompañada de mi novio que me había ido a buscar y quería estar presente en ese momento, el ya lo sabía. Ni bien crucé la puerta supe que estaba muerto, el panorama era nefasto. A la tarde, fui con mi hermano y Pato al funeral. Nunca había ido a uno antes y por ser el primero fue bastante terrible.
La mayoría de la gente estaba ''distraída'' (o simulando distraerse) hablando sobre cosas irrelevantes, y yo también lo hice. Pero cuando entré a verlo, esperé que abriese los ojos como siempre hasta que me sacó mi papá: Eso no volvería a suceder.
Me destroza ver a mi abuela que, de alguna manera u otra, está sola. Mi tío tiene familia, mi mamá también; pero ella está sola ahora, sin nadie que le haga compañía. Y lo peor es que no sé si va a poder seguir adelante.
Quise escribir esto como una especie de descargo, para no tener que guardarme nada y hacerle saber a mi abuelo que nunca lo vamos a olvidar, por haber sido la persona con el corazón de oro que fue.
Haciendo un paréntesis, me gustaría hacer unos agradecimientos: A Mica y toda su familia, que nos dejaron dormir en su casa, incomodándose por nuestra presencia y cuidándonos como si fuésemos sus hijos, gracias por ser nuestra segunda familia. Pato, por haber estado cuando más te necesité y por seguir estando, no voy a dejar de agradecerte por esto y sobre todo, por entenderme y consolarme siempre que pudiste. A mis amigas, Vicky y Maga por hacerme reír mientras puedan con sus incoherencias y locuras, sin ustedes las mañanas serían eternas.
A todos ustedes, mis más sinceros y eternos agradecimientos por ayudarme a seguir adelante.
A continuación, agrego algunas estrofas de canciones que conocí por un amigo, con el cual comparto varias coincidencias trágicas, como el día del fallecimiento y hasta la casa velatoria.
Todo esto que me pasa va a servir;
aunque me duela hoy el alma va a servir.
Deja profunda enseñanza el sufrir
La muerte impulsa mis ganas de vivir.
El frio enseña a valor el calor,
la cobardía a respetar el valor,
el odio hace mas fuerte el amor,
el llanto ayuda a deshogar el dolor.
Hoy solo habla el silencio
Hoy sobrevive el dolor
Hoy viajo por la angustia del tiempo
Hoy se que nos gobierna el terror
Hoy sigo llorando pero por vos luchando
para que tu esencia no desaparezca
Hoy desde el cielo me guian tus ojos a donde voy..
Hoy en mi pecho siento el recuerdo de tu calor.
Volverlo a ver es mucho mas de lo que pido ...
Sus fotos ahora me miran y me ven vacío
Quisiera volverlo a abrazar
Decirle que no me puedo conformar
Pero seguramente me está mirando ..
Como yo lo miraba cuando crecía
Sin él, mi alegría se escapó...